martes, 28 de marzo de 2017

La Primavera

El lunes 20 de abril de 2017, a las 11.29 horas, empezó la primavera de 2017. Durará 92 días y 18 horas, hasta el inicio del verano el 21 de junio a las 6.24 horas. El inicio de la estación tiene lugar en el día en que la duración del día y la noche prácticamente coinciden en cualquier punto de la Tierra, lo que se denomina equinoccio de primavera en el hemisferio norte. En este instante en el hemisferio sur se inicia el otoño.
A partir de este lunes las horas de luz del día se alargarán más rápidamente. El Sol saldrá por las mañanas casi dos minutos antes que el día anterior y por la tarde se pondrá un minuto más tarde. Así, el tiempo en que el Sol está por encima del horizonte es de casi tres minutos más cada día.
¡La primavera “la sangre altera”! Se aleja lentamente el frío del invierno. Llega el primer día de la primavera y el sol comienza a calentar de verdad. Las flores estallan en colores y los pájaros comienzan sus frenéticos cortejos, mientras hacen sus nidos. El secreto está en la luz. Los animales vivimos bajo un ciclo regulado por muchísimos factores. Pero la luz juega un papel fundamental en el mismo. La luz es el "disparador" que señala la llegada de la primavera en nuestro cuerpo. Y lo hace regulando la segregación de una hormona llamada melatonina. La melatonina es la "relojera" fisiológica, ya que se encarga de regular el reloj interno, también conocido como ritmo circadiano. Esta hormona se produce en el hipotálamo y se modula por la cantidad de luz que recibimos. Esta hormona a su vez comienza a controlar el ritmo de otra decena de ellas.
¡Alergias, el gran enemigo! Si algo hay que temer durante la primavera es a las alergias. Al menos quienes las padecen. Las alergias provocan numerosos problemas respiratorios en todo tipo de personas. Es normal que se agraven en estas fechas debido a una cuestión muy sencilla: el polen. Si hay seres vivos caracterizados por estar "dominados" por los ciclos estacionales, esos son las plantas. Y en esta época comienza la liberación de polen que permitirá que se reproduzcan. El sol y, sobre todo, el calor, produce la "eclosión" de vida reproductiva en las plantas. Las flores no son más que una manifestación de ello. Pero estas no son las más peligrosas. Los alérgicos han de temer sobre todo a las minúsculas gramíneas, cuyo polen es un polvo micrométrico que no se ve pero que está flotando por todas partes en esta época. Otros árboles como los olivos o los pinos también liberan una cantidad abrumadora de polen al aire. Este permanecerá flotando durante toda la estación hasta cumplir su cometido o se perderá en la tierra y el agua. Y mientras tanto, provocará un serio malestar a un cuarto de la población mundial (más o menos).

Nos guste o no, nadie se libra de la primavera y sus efectos, ya sean estos buenos o malos.

lunes, 20 de marzo de 2017

Día del Padre

El Día del Padre se celebra el 19 de marzo, San José, en España. En la mayoría de los países se celebra el tercer domingo de junio, pero también hay otras fechas.
Esta celebración nació en Estados Unidos de la gratitud de una hija, Sonora Smart, hacia su padre, un veterano de la guerra civil estadounidense llamado Henry Jackson Smart. La esposa de Henry falleció al dar a luz a su sexto hijo y él cuidó y educó a sus hijos sin ayuda y con todo el cariño del mundo en una granja del estado de Washington. A Sonora se le ocurrió la idea de celebrar el Día del Padre mientras escuchaba un sermón del Día de la Madre en 1909. La celebración se extendió rápidamente a Europa, América Latina, Asia y África como una manera de homenajear a los padres y reconocer su papel en la crianza y la educación de sus hijos.
Nada tuvo que ver el Día del Padre de los norteamericanos con el que en España se instauró a partir de 1948, gracias a la constancia y empeño de una maestra de escuela que daba clases en el madrileño barrio de Vallecas. Su nombre era Manuela Vicente Ferrero, aunque también fue conocida como Nely. Cada año, junto a sus alumnos, preparaba algún regalo para celebrar el tradicional Día de la Madre (actualmente el primer domingo de mayo, pero que por entonces se celebraba el día 8 de diciembre) En un encuentro casual con algunos padres de sus alumnos le recriminaron que año tras año los niños preparaban algún regalo especial para las madres pero nunca se acordaban de la figura paterna, por lo que ellos también querían tener un día especial en el que sus hijos les hiciesen algún regalo.
Manuela Vicente comprendió a la perfección esa queja, por lo que pensó que los padres debían tener también su día de celebración tal y como se realizaba en otros lugares del planeta, ocurriéndosele como mejor fecha para tal insigne día la del 19 de marzo, festividad de San José (figura del padre terrenal de Jesús de Nazaret). Escribió un artículo en la revista “El magisterio español”, en el que animaba a las demás escuelas a promover esa nueva fiesta para celebrar el Día del Padre. La verdad es que la propuesta fue todo un éxito, hasta tal punto que el propietario de ‘Galerías Preciados’ le propuso comprar la idea o contratar a la propia Manuela en los grandes almacenes, aunque esta rechazó la oferta, pero sí llegó a un acuerdo con él, comprometiéndose el empresario a contratar como dependientas a las alumnas de su escuela que fuesen graduándose. Aunque con mucho recelo, y más de una queja, por parte de las instituciones por el uso comercial de una festividad religiosa, a partir de ahí Galerías Preciados se encargó de promocionar y publicitar el Día del Padre, llegando hasta nuestros días.

martes, 14 de marzo de 2017

Día Internacional de la Mujer: 8 de marzo

Un 8 de marzo de 1857, un grupo de obreras textiles tomó la decisión de salir a las calles de Nueva York a protestar por las míseras condiciones en las que trabajaban. Distintos movimientos se sucedieron a partir de esa fecha. El 5 de marzo de 1908, Nueva York fue escenario de nuevo de una huelga polémica para aquellos tiempos. Un grupo de mujeres reclamaba la igualdad salarial, la disminución de la jornada laboral a 10 horas y un tiempo para poder dar de mamar a sus hijos. Durante esa huelga, perecieron más de un centenar de mujeres quemadas en una fábrica de Sirtwoot Cotton, en un incendio que se atribuyó al dueño de la fábrica como respuesta a la huelga.
En 1910, durante la Segunda Conferencia Internacional de Mujeres Trabajadoras celebrada en Copenhague (Dinamarca) más de 100 mujeres aprobaron declarar el 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Actualmente, se celebra como el Día Internacional de la Mujer.
Historia del Día de la mujer
El Día Internacional de la Mujer es una fecha que se celebra en muchos países del mundo. Cuando las mujeres de todos los continentes, a menudo separadas por fronteras nacionales y diferencias étnicas, lingüísticas, cultura­les, económicas y políticas, se unen para celebrar su día, pueden contemplar una tradición de no menos de noventa años de lucha en pro de la igualdad, la justicia, la paz y el desarrollo.
El Día Internacional de la Mujer se refiere a las mujeres corrientes como artífices de la historia y hunde sus raíces en la lucha plurisecular de la mujer por participar en la sociedad en pie de igualdad con el hombre. En la antigua Grecia, Lisístrata empezó una huelga sexual contra los hombres para poner fin a la guerra; en la Revolución Francesa, las parisienses que pedían «liber­tad, igualdad y fraternidad» marcharon hacia Versalles para exigir el sufragio femenino.
La idea de un día internacional de la mujer surgió al final del siglo XIX, que fue, en el mundo industrializado, un período de expansión y turbulencia, crecimiento fulgurante de la población e ideologías radicales.
La Carta de las Naciones Unidas, firmada en 1945, fue el primer acuerdo internacional para afirmar el principio de igualdad entre mujeres y hombres. Desde entonces, la ONU ha ayudado a crear un legado histórico de estrate­gias, normas, programas y objetivos acordados internacionalmente para me­jorar la condición de las mujeres en todo el mundo.

viernes, 24 de febrero de 2017

Cuaresma, Miércoles de Ceniza y Entierro de la sardina

Cuaresma:
La Cuaresma comienza el Miércoles de Ceniza y termina el Jueves Santo. La duración de cuarenta días proviene de varias referencias bíblicas y simboliza la prueba de Jesús al permanecer durante 40 días en el desierto previos a su misión pública. También simbolizan los 40 días que duró el diluvio, los 40 años de la marcha del pueblo israelita por el desierto y los 400 años que duró la estancia de los judíos en Egipto. A lo largo del tiempo de Cuaresma, los cristianos son llamados a reforzar su fe mediante diversos actos de penitencia y reflexión. La Cuaresma tiene seis domingos. No es un tiempo triste, sino más bien meditativo y recogido. El color litúrgico asociado a este período es el morado, asociado al duelo, la penitencia y el sacrificio a excepción del cuarto domingo que se usa el color rosa y el Domingo de Ramos en el que se usa el color rojo referido a la Pasión del Señor.
Miércoles de Ceniza:
El Miércoles de Ceniza es el primer día de la Cuaresma. Se celebra cuarenta días antes del Domingo de Ramos. La ceniza, cuya imposición constituye el rito característico de esta celebración litúrgica, se obtiene de la incineración de los ramos bendecidos en el Domingo de Ramos del año anterior. El simbolismo de la ceniza se relaciona con el hecho de ser el residuo frío y polvorento de la combustión, lo que persiste luego de la extinción del fuego. La ceniza simboliza la muerte, la conciencia de la nada y de la vanidad de las cosas, la nulidad de las criaturas frente a su Creador, el arrepentimiento y la penitencia. (http://ec.aciprensa.com/wiki/Miércoles_de_Ceniza)
Origen del entierro de la sardina:
Al rey Carlos III (1716–1788), celoso guardián de las tradiciones cristianas, se le ocurrió organizar una fiesta un Miércoles de Ceniza, con el propósito de que el pueblo cumpliera con el deber de no comer carne durante la Cuaresma. A la fiesta, mandó llevar sardinas para paliar el hambre, pero hizo tanto sol ese día que empezaron a descomponerse hasta el punto de que el mal olor que desprendían impidió que se pudieran comer. Cuando los cocineros destaparon las cajas de sardinas se desprendió tal hedor que el rey ordenó que las sardinas fueran enterradas inmediatamente en la Casa de Campo, donde seguiría la fiesta. Este hecho, lejos de aguar la fiesta, la animó, ya que el pueblo organizó, con no poco buen humor, el entierro de las sardinas putrefactas y, con ello, se deshicieron de su mal olor. En vez de cumplir con el proyecto inicial de enterrar la carne, los madrileños de entonces enterraron el pescado. Y allí se inició la tradición del entierro de la sardina. Desde entonces, año tras año, se celebra esta curiosa procesión.

domingo, 19 de febrero de 2017

Los Carnavales

El carnaval es una de las fiestas populares de mayor tradición en la historia de la humanidad. Parece que el origen de los primeros carnavales se remontan a la antigua Sumeria, hace más de cinco mil años. Pasando luego la costumbre de la celebración a Egipto y al Imperio Romano (en las fiestas "saturnalias" romanas, en honor al dios Saturno), desde donde se difundió por toda Europa. Fue llevado a América por navegantes españoles y portugueses en época de colonización y conquista a partir del siglo XV.
Con el paso del tiempo, el carnaval fue adoptado por los pueblos que poseen tradición cristiana, precediendo a la cuaresma. El término carnaval proviene del latín y quiere decir “quitar la carne” refiriéndose a la prohibición religiosa de consumir carne durante los cuarenta días que dura la cuaresma.
En la España de la época colonial, durante el reinado de los Reyes Católicos, ya era costumbre disfrazarse en determinados días con el fin de realizar bromas en los lugares públicos, hasta que en 1523 el rey Carlos I dictó una ley prohibiendo las máscaras y enmascarados. Fue el rey Felipe IV quien se encargó de restaurar el esplendor de las máscaras.
Con el correr de los años, el carnaval fue adoptando estilos diferentes según cada país. En América incorporó elementos aborígenes y hasta alcanzó ribetes místicos precolombinos. Hoy esta expresión popular se celebra en distintas partes del mundo. Es famoso el Carnaval de Río de Janeiro en Brasil o el de Venecia en Italia.
Carnaval de Santa Cruz de Tenerife
El Carnaval de Santa Cruz de Tenerife es la fiesta más popular de la ciudad y la más participativa de cuantas se celebran en Canarias. En 1980, tiene la distinción de haber sido declarada oficialmente “Fiesta de Interés Turístico Internacional” y desde 1987, figura en el libro de los Records Guiness con la mayor participación de público, – más de 200 mil personas -, en un baile celebrado en lugar abierto. Las primeras referencias del Carnaval santacrucero se encuentren en el año 1778 con una descripción de un baile de Carnaval.
Cuenta con dos partes bien diferenciadas, el carnaval "oficial" y el carnaval en la calle. El carnaval oficial cuenta con más de 100 grupos con una media de 50 componentes cada uno: murgas, comparsas, grupos de disfraces, rondallas y agrupaciones musicales. El carnaval de la calle, viene a ser la participación de los propios ciudadanos en la fiesta. Miles de personas salen cada día a la calle a participar con un disfraz.
Para saber más del Carnaval de Santa Cruz: 

sábado, 11 de febrero de 2017

La conquista de las islas Canarias

Atrás quedaron los años en que tartesios y fenicios descubrieron las Canarias. No fue sino hasta la Edad Media, con la revolución marítima, cuando estas islas comenzaron a alcanzar una importancia y nombre que hasta entonces no habían tenido. Las conocidas por entonces como Islas Afortunadas fue objetivo de las expediciones de todas las grandes potencias marítimas de la época, desde genoveses, hasta mallorquines, catalanes, andaluces, vascos o lusitanos. Las leyendas o las historias hablaban de sus grandes riquezas, y en aquellos tiempos de conquistas, no podían pasar inadvertidas.
En mayo de 1402, Béthencourt y La Salle zarparon rumbo a Lanzarote, a la que conquistaron y desde donde hicieron expediciones a El Hierro (en 1405 derrotaron a los indígenas locales, los bimbaches) y Fuerteventura (desembarcaron en 1402 y conquistaron a los majoreros). Mientras, iban comenzando los contactos con la Corona de Castilla en busca de una financiación que les permitiera nuevas expediciones. Años después, Béthencourt cedió sus dominios a su sobrino Maciot y éste, a su vez, se los vendió al conde de Niebla y éste a las familias andaluzas de Casas, Pedraza y García de Herrera. Precisamente fue Díaz de Pedraza, en 1450, quien conquistó otra de las islas, La Gomera.
Momento importante fue el de la firma del Tratado de Alcaçovas-Toledo por el que Portugal y Castilla acordaron el reparto de las posesiones atlánticas, de modo que el Reino de Portugal se quedó con las Madeira, Azores y Cabo Verde, mientras que la Corona de Castilla se quedó con las Islas Canarias. 1478 fue el año de la incorporación de las Islas Canarias a la Corona de Castilla. De ese modo las islas pasaron a ser tierras de realengo, es decir, tierras que eran administradas por los reyes y no por los señores de ninguna familia.
Con Lanzarote, Fuerteventura, El Hierro y La Gomera bajo gobierno castellano, los ojos se volvieron hacia las tres islas restantes, Gran Canaria, La Palma y Tenerife. Se recabó dinero de la Iglesia Católica, mediante las bulas papales de indulgencia; de los mercaderes italianos y de empresas particulares que buscaban tener privilegios tras la conquista, y así comenzaría la conquista definitiva de las Canarias.
En 1496 Tenerife se considera conquistado y bajo el gobierno de la Corona de Castilla por lo que se da por finalizada la conquista de las islas Canarias. Casi 100 años duró la lucha el saqueo y la apropiación de la tierra a una cultura que luchó por seguir siendo libre.

jueves, 2 de febrero de 2017

La conquista de Tenerife

En diciembre de 1493, Alonso Fernández de Lugo obtuvo de los Reyes Católicos la confirmación de sus derechos de conquista sobre la isla de Tenerife y, a cambio de renunciar a la prima prometida por la conquista de La Palma, reclamó el gobierno de la isla, aunque no obtuvo participación en el quinto real. La financiación de la conquista fue llevada a cabo con la venta de sus plantaciones de azúcar en el valle de Agaete, obtenido tras la conquista de Gran Canaria, y asociándose con comerciantes italianos asentados en Sevilla.
El adelantado Alonso Fernández de Lugo inició la conquista de Tenerife el 1 de mayo de 1494 después de varios intentos fallidos. Tenerife era la única isla no conquistada por entonces, después de que el propio Fernández de Lugo hubiera dirigido la colonización de Gran Canaria y La Palma. Los propios Reyes Católicos impulsaron esta campaña que se prolongó durante dos años y que comenzó con el desembarco de los castellanos en la costa de Santa Cruz de Tenerife, muy cerca del casco histórico de la ciudad. Por entonces la isla estaba dividida en nueve reinos gobernados por menceyes: Cuatro de ellos pactaron con los conquistadores, pero otros se resistieron. La expedición castellana estaba formada por varios centenares de personas, entre españoles y canarios de otras islas, y desde un primer momento establecieron dichos pactos amistosos con los llamados reinos de paces: Güímar, Adeje, Abona y Anaga. Acampados en La Laguna de Aguere, en un lugar que desde entonces recibe el nombre de Gracia, se entrevistaron con el líder de los reinos de guerra, Bencomo. Ante la exigencia de sumisión del Adelantado, el mencey Bencomo contestó que si venía en son de paz fuera bienvenido, y que en caso contrario abandonara la isla o habría lucha.
Desoyendo la advertencia del líder guanche, los españoles se adentraron hasta el Valle de La Orotava en busca de ganado. Al regresar, fueron emboscados y derrotados por los aborígenes en la conocida batalla del barranco de Acentejo. Esto hizo retroceder a los conquistadores a Gran Canaria, si bien regresaron en 1495 y se impusieron por la fuerza después de derrotar al pueblo guanche en las batallas de La Laguna y La Victoria de Acentejo. Una epidemia de peste que afectó a la población guanche disminuyó notablemente la población aborigen. Finalmente en febrero de 1496, la isla de Tenerife pasó a formar parte de la Corona de Castilla. Muchos de sus habitantes fueron convertidos en esclavos, a pesar de que en 1434 el Papa Eugenio IV había prohibido el comercio de esclavos con habitantes de las islas Canarias. Las últimas operaciones de la conquista se limitaron a destruir la escasa resistencia que quedaba en Tenerife, a capturar esclavos y reunir ganado. En 1511 se ordenó la puesta en libertad de los guanches cautivos.

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